Sobre el estado de derecho y la ciudadanía española

file8391240614698

Diversos hechos que me han ocurrido últimamente me hacen pensar en la discutible bondad de la aplicación del estado de derecho hasta sus últimas consecuencias. Como jurista que soy apoyo y creo firmemente en  la aplicación de la ley como garantía última de la igualdad de oportunidades entre todos nosotros. Sin embargo, creo que un país como el nuestro muy dado a la regularización de absolutamente todo, propiciado tal vez por el miedo a tener que consensuar o pactar con otras personas, hace que se produzcan  circunstancias absurdas o injustas para el ciudadano. Por poner un ejemplo voy a compartir uno vivido en mis carnes.

Mi hija lleva comentándome durante más de un año las prácticas disciplinarias que los auxiliares de comedor de su cole vienen aplicando indistintamente a todos los niños se porten bien o no porque algunos de ellos no cumplen con las normas: bajar ordenamente y en silencio las escaleras para acceder al patio y al comedor. Cuando hace un año me comentó este hecho me sorprendió que en pleno siglo XXI los castigos siguieran siendo tan poco ejemplicantes como cuando yo iba a la escuela y que sirvieran en muchos casos para que el resto acabara portándose igual de mal o se perdiera la moral por aquellos que cumplen con las normas. Esta sensación la he sufrido en muchas ocasiones en las que sinceramente he pensado que de que sirve hacer las cosas bien si finalmente no se tiene en cuenta, tan sólo tu conciencia será testigo.

Pues bien ante tales hechos y viendo a mi hija completamente desmotivada y sin ganas de ir al comedor pues día sí día también se quedaba sin tiempo para disfrutar y jugar con sus amigos me puse en contacto primero con su tutora, que no tenía competencias en la materia, a continuación con la directora que me indicó que lo trasladara al Consejo Escolar, se lo comuniqué también a la Secretaria que indicó el mismo procedimiento y finalmente a través de una paciente madre representante en el Consejo, con el Consejo Escolar que tomó nota e indicó a la empresa prestataria del servicio que estudiara los castigos aplicados. Conclusión: mi hija finalizó el curso escolar pidiéndome ir a casa a comer, licencia que en el mes de junio me permití por no estar trabajando.

¿De qué te sirve portarte bien?, ¿A quién le importa el bienestar de los niños?, ¿o realmente lo único que importa es el cumplimiento de las normas y no sus objetivos?

Llegó el verano, las vacaciones y el disfrute banal y me olvidé de tal asunto. Pero cuál es mi sorpresa cuando llega el mes de octubre y mi hija se vuelve a incorporar al comedor y los castigos vuelven a su vida de la misma forma que la abandonaron con tiempos en algunos casos de 52 minutos de los aproximadamente 60 que disponen  de ocio en el tiempo de la comida. Esta vez consigo ponerme por fin en contacto con la empresa adjudicataria del servicio, lo que a priori me llena de alegría, y cuál es mi sorpresa cuando al hablar con el responsable me deriva de nuevo al reglamente de régimen interno del centro. En este momento le explico que llevo un año largo intentando que se eliminen estos castigos colectivos, que los niños no están contentos y bla bla y que yo en su lugar estaría preocupada si “mis clientes” no están satisfechos con los servicios prestados. Finalmente mi gozo en un pozo, no obtengo respuesta, sino derivación a la norma, norma que no resuelve, que nos llena la boca y los procedimientos pero que no sirve para aquello para lo que fue prevista: el bienestar de los niños.

Mi impotencia es tal que he propuesto al cole junto con otra madre que se aplique un sistema de mediación entre los propios alumnos para que ellos mismos sean capaces de cumplir con las normas y que no se vean afectados los niños que se portan bien.  ¿De qué te sirve portarte bien?, ¿A quién le importa el bienestar de los niños?, ¿o realmente lo único que importa es el cumplimiento de las normas y no sus objetivos?

Este pequeño aunque extenso ejemplo es un reflejo más de cómo funciona en muchos casos nuestro estado de derecho sin atender finalmente a la ciudadanía que lo sufraga. Su revisión es muy necesaria.

0 Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Almenara Estudios
logo-almenara